
La temporalidad estructural en el empleo público no es una cuestión menor ni una discusión sectorial. La Directiva 1999/70/CE obliga a los Estados miembros a prevenir y sancionar el abuso en la utilización sucesiva de contratos temporales. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sido claro: las medidas deben ser efectivas, proporcionadas y disuasorias. Cuando la temporalidad se convierte en estructural, el Estado incumple el espíritu del Derecho europeo.
En educación, esa realidad se traduce en listas de interinos que no pueden convertirse en salas de espera permanentes. La calidad educativa exige estabilidad, continuidad pedagógica y planificación.
Desde TÚ defendemos un sistema de acceso que no cronifique la temporalidad y que sea plenamente coherente con el marco legislativo de la Unión Europea. Sabemos que el cambio estructural no se consigue de un día para otro, por eso proponemos medidas aplicables de forma inmediata mientras avanzamos hacia un modelo definitivo más justo y profesionalizado.
Medidas que pueden aplicarse ya.

En primer lugar, proponemos periodos mínimos de vacancia de al menos dos cursos académicos. La estabilidad temporal en las plazas vacantes permite consolidar proyectos, fortalecer equipos docentes y reducir la precariedad sin vulnerar los principios constitucionales de mérito y capacidad.
En segundo lugar, defendemos procesos de estabilización planificados y periódicos que eviten que la temporalidad vuelva a dispararse. No pueden ser soluciones excepcionales cada diez años, sino parte de una estrategia estructural de prevención del abuso, tal como exige la normativa europea.
En tercer lugar, es imprescindible adecuar la oferta universitaria de Magisterio a la demanda real del sistema educativo. En un contexto de descenso demográfico, mantener una sobreoferta descontrolada solo genera frustración, precariedad y mercantilización de la profesión. Planificar es proteger tanto a los futuros docentes como al sistema educativo.
El objetivo a largo plazo: un MIR docente
Nuestro horizonte es avanzar hacia un modelo similar al MIR de medicina: un sistema de acceso basado en varios años de ejercicio docente tutorizado y evaluado en centros públicos antes de la obtención de la plaza definitiva. Un modelo que combine formación práctica, evaluación continua y experiencia real, y que elimine la dependencia exclusiva de un examen puntual.
Este sistema permitiría ajustar de forma natural la oferta de profesorado a la demanda real, reducir progresivamente la temporalidad estructural y profesionalizar el acceso a la función pública docente. El objetivo final debe ser claro: eliminar la cronificación de la interinidad y garantizar estabilidad desde el inicio de la carrera profesional.

Coherencia y responsabilidad institucional
Si los docentes trabajamos diariamente para desarrollar en el alumnado las competencias clave definidas por la Unión Europea, la administración debe cumplir también con las directivas europeas que sancionan la temporalidad abusiva. La coherencia institucional no es opcional.
La estabilidad no es un privilegio individual. Es una condición necesaria para una educación de calidad y para el cumplimiento del Derecho europeo.
Sabemos que el camino es largo, pero también sabemos que no hacer nada perpetúa el problema. Por eso proponemos medidas aplicables desde hoy, mientras trabajamos por un modelo de acceso definitivo que adecue oferta y demanda y elimine por completo la temporalidad estructural en la educación pública.
