En educación hablamos constantemente de continuidad pedagógica, de acompañamiento al alumnado y de proyectos educativos sólidos. Sin embargo, la realidad de nuestros centros muestra una contradicción evidente: una parte importante del profesorado interino cambia de centro cada curso. No se trata únicamente de un cambio de grupo o de nivel, sino de un cambio completo de contexto, de equipo docente y de alumnado. Y eso tiene consecuencias directas en la calidad de la educación.

La propia normativa educativa en Cantabria es clara. La Orden EDU/65/2010 establece en su artículo 9 que la tutoría debe recaer preferentemente en el docente con mayor carga horaria en el grupo, favoreciendo la continuidad durante dos cursos y la rotación dentro del ciclo. Este planteamiento no es casual. Responde a una idea fundamental: el proceso educativo necesita tiempo, estabilidad y conocimiento profundo del alumnado para desarrollarse con calidad.

Sin embargo, el sistema actual de adjudicación de vacantes interinas rompe este principio de forma sistemática. No estamos ante ajustes organizativos dentro de un mismo centro, sino ante traslados constantes de docentes de un centro a otro cada curso. Esto impide consolidar procesos, dificulta el seguimiento del alumnado y debilita cualquier intento de continuidad pedagógica real.

Esta idea se ve reforzada por otros elementos de la misma normativa. El artículo 14 señala que debe procurarse la continuidad del profesorado en los cursos del ciclo o nivel, mientras que el artículo 30 establece como criterio organizativo la permanencia de un mismo docente con su grupo hasta finalizar el ciclo o nivel. Es decir, la legislación no solo sugiere la continuidad, sino que la reconoce como una condición necesaria para el buen funcionamiento del sistema educativo.

Ante esta realidad, desde TU Docentes defendemos una medida concreta, viable y coherente con la normativa: establecer periodos de vacancia de dos cursos para el profesorado interino en plazas vacantes. No se trata de una reivindicación ideológica ni de un privilegio, sino de una propuesta basada en el sentido común pedagógico y en el cumplimiento efectivo de la propia normativa educativa.

El alumnado necesita referentes estables. La relación educativa no se construye en unas semanas, sino a lo largo del tiempo. Un docente que permanece dos cursos puede conocer mejor a su alumnado, ajustar su intervención con mayor precisión, consolidar dinámicas de aula y generar un clima de confianza que favorece el aprendizaje. Por el contrario, la rotación constante obliga a reiniciar procesos cada año, con la consiguiente pérdida de tiempo y de calidad educativa.

Los centros educativos también se ven directamente afectados. Resulta muy difícil construir proyectos sólidos, coherentes y con identidad propia si cada curso cambia una parte significativa del claustro. La estabilidad del profesorado permite consolidar metodologías, mejorar la coordinación docente y dar continuidad a las líneas de trabajo del centro. Sin ella, los proyectos se fragmentan y pierden eficacia.

Pero esta situación no solo afecta al alumnado y a los centros, sino también al propio profesorado. El docente interino vive, en muchos casos, en una situación de provisionalidad permanente que dificulta su implicación en proyectos a medio plazo, afecta a su estabilidad personal y genera un desgaste emocional importante. Garantizar vacantes de dos cursos supone dar un paso hacia unas condiciones laborales más dignas, que permitan al profesorado construir, aportar y desarrollarse profesionalmente con mayor estabilidad.

No tiene sentido que la normativa educativa promueva la continuidad pedagógica mientras el sistema de adjudicación favorece la rotación anual. No tiene sentido exigir proyectos sólidos sin garantizar equipos estables. No tiene sentido hablar de calidad educativa sin cuidar a quienes la hacen posible cada día en las aulas.

Por eso, desde TÚ Docentes lo tenemos claro: sin estabilidad no hay continuidad, y sin continuidad no hay educación de calidad. Defendemos una medida concreta, realista y alineada con la normativa: vacantes interinas de dos cursos. Porque no es solo una cuestión laboral, es una cuestión educativa.

Pero nuestro objetivo va más allá. Apostamos por avanzar hacia un modelo de acceso más justo, coherente y profesionalizador: un modelo DIR (Docente Interino Residente), que permita al profesorado incorporarse al sistema de forma progresiva, con estabilidad, acompañamiento y evaluación continua, global y formativa hasta la consolidación de su plaza. Somos conscientes de que este modelo requiere cambios estructurales y no puede implantarse de forma inmediata. Por eso, proponemos un camino realista: comenzar garantizando vacantes de dos cursos como primer paso hacia ese modelo.

Porque transformar la educación no empieza con grandes discursos, sino con decisiones concretas que hagan posible el cambio.

Publicado por Pablo

El Método SINAPSIS es una forma de enseñanza viva, activa e inclusiva donde el alumnado se mueve, siente, crea y comparte. Cada experiencia se organiza en tres momentos muy claros: Despertar neuronas: activamos cuerpo y mente con dinámicas cortas y motivadoras. Crear neuronas: los estudiantes construyen, escriben, dibujan, investigan y producen. Compartir neuronas: el aprendizaje se vuelve social al explicar, presentar y comunicar.

Dejar un comentario

Deja un comentario

Descubre más desde Trabajadores Unidos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo